lunes, 2 de julio de 2012

Jugar de la mañana hasta la noche.

Un niño sano quiere jugar de la mañana hasta la noche. Su juego emana desde lo más profundo de su ser y le permite mantener de forma fluida su fuerza vital, imprescindible para el crecimiento exuberante  que está desarrollando.
Si un niño pierde el interés por jugar, casi siempre, es una señal indicativa de que está enfermando.

Joan Almon




Que paséis un estupendo día.